viernes, 21 de agosto de 2015


Mi primera publicación en el Blog del Círculo Marítimo-Junta de Desguace, me sigue gustando mas el segundo nombre.


EFECTO DE LA FLOCULACIÓN EN LA NAVEGACIÓN POR EL RÍO MISSISSIPI (USA).

Durante mi vida como marino, habré subido y bajado el Río Mississippi, más de cuarenta veces desde South West Pass hasta Baton Rouge, y en una ocasión he llegado a New Orleans por el Mississippi River Golf Outlet Channel, en otra ocasión relataré una anécdota en este canal.

Solamente en una ocasión he visto lo que voy a relatar, el efecto de la floculación sobre un buque. Antes intentaré explicar que es la floculación.

Es la agregación de partículas sólidas en una dispersión coloidal, en general por la adición de algún agente.

Teniendo en cuanta que una dispersión coloidal es una suspensión en agua de pequeñas partículas, y que hay algunas que pueden difundirse a través de membranas animales o vegetales, mientras que otras no lo hacen, a las primeras que se pudieron obtener en forma cristalina, se les llamó "cristaloides", a las otras, es decir a las que no pasaba a través de las membranas se les llamó "coloides", que significa de apariencia gomosa.

El proceso de la floculación está precedido por la coagulación, por eso se habla de procesos coagulación-floculación.

Los factores que pueden promover la coagulación-floculación son el gradiente de velocidad, el tiempo y el pH. Los dos primeros son importantes ya que aumentan la probabilidad de que las partículas se unan y da más tiempo para que desciendan, por efecto de la gravedad, y que se acumulen en el fondo.

Esta sustancia que se genera con apariencia gomosa, se va acumulando en el fondo del río, en este caso del Mississippi, creando unas zonas gelatinosas, o de magma, sobro todo en las zonas de la desembocadura del río.

Al terminar la carga en uno de estos viajes, navegábamos hacia el Golfo de México, y encontrándonos en el último tramo, habiendo rebasado Pilot Town, el barco que nos precedía, quedó de repente completamente parado, aunque el motor seguía funcionando y veíamos el aguaje que salía por la popa del mismo.

Seguidamente el Práctico que iba en ese barco empezó a informar a los demás barcos que le seguíamos que estaba enganchado en esa gelatina producida por la floculación y que le pasáramos dándole un buen resguardo para evitar esa zona.

Este hecho no tiene mucha importancia, pues normalmente se maniobra con máquina y timón, cambiando la potencia de la máquina y pasando el timón de babor a estribor, ya que esto es suficiente para salir de esta zona.

Cuando no se consigue de este modo, se recurre a los remolcadores, pues a veces esta zona de gel, es mucho más grande de lo que se había supuesto.

No quiero dejar de comentar que no se sabe donde se puede encontrar localizado y por lo tanto imprevisible.

No afecta a la navegación ya que se navega con Práctico y son circunstancias bien conocidas por ellos.

Como me llamó mucho la atención, ya que después de muchos años de navegar por esta zona en ninguna ocasión lo había escuchado, me entretuve buscándolo para entenderlo un poco mejor.

Me imagino que este efecto se producirá en otros ríos pero nunca he podido constatarlo.

Espero que este pequeño comentario os haga pasar un pequeño rato añorando nuestras navegaciones.


Capitán Rogelio Garcés

jueves, 6 de agosto de 2015

Al recuerdo de nuestro compañero y amigo Salvador López Alcaraz.



            Hace mucho tiempo, alrededor de los años ochenta y pico del pasado siglo, apareciste en la “caseta", justo en el momento de salir a buscar un barco y me dijiste que eras el Comandante del aljibe “Condestable Zaragoza" y que venias a opositar a la plaza vacante que había en ese momento, pocos meses después estabas trabajando con nosotros como uno más.
            Me vienen a la memoria los momentos tan buenos pasados durante los largos años que estuviste con nosotros antes de trasladarte a Algeciras también como Práctico.
            Quiero desde aquí, que en tu última maniobra de salida hacia la Casa del Altísimo, tengas “La Paz" que El tan solo puede dar a las personas que como tú han sido excelentes Capitanes, Comandantes, Prácticos y sobre todo, compañero y amigo.
            Te echaremos de menos todos los días y especialmente los jueves.
             Descansa en paz Salvador, siempre permanecerás en nuestra memoria.


                            Práctico: Bernardino López Rodríguez
       

martes, 4 de agosto de 2015

FINAL INESPERADO PARA " EL APOSTOLADO DEL MAR"


Después de algo mas de 30 años funcionado y ejerciendo esa gran labor humanitaria como ha sido el atender al marino que llegaba a nuestro puerto, el APOSTOLADO DEL MAR , ha tenido el peor de los finales.

Que paradoja es la vida, si , ha terminado para dar paso  en su lugar a una gran NORIA
.
Es cierto que hay que ir con el progreso, pero sin menoscabo de otras funciones,.

Hoy me siento triste porque ,efectivamente, en esos años que he mencionado, se han vivido etapas felices, y menos felices.Ejemplo, el fallecimiento de nuestro primer consiliario Eufrasio Campayo y posteriormente  Jose Carretero., Del cual guardo infinitos recuerdos.


Lo peor, es que ya el Apostolado ,ha dejado de existir, el puerto se convierte en un lugar de recreo y los barcos brillan por su ausencia. ¿ Sera el progreso ?

No quiero ,por supuesto, olvidarme de todas aquellas personas que sin ni siquiera estar unidos al mar, han venido realizando día a día esa inmejorable atención a todo aquel marino que recala en nuestro puerto.

Presento dos fotos .El antes y el después.








Un Marino que dejo de navegar a muy temprana hora por circunstancias familiares y que encontró en al Apostolado del Mar ese tiempo que le ha faltado .



domingo, 2 de agosto de 2015

CIRCULO MARITIMO – JUNTA DE DESGUACE : RUMBO DE COLISIÓN

Escribir de este tema resulta un poco difícil y complicado, ninguno de los componentes de esta asociación ignora que tenemos nuestros corazones repartidos, lo mismo que aquella copla de Pepe Pinto que cantaba: “Tengo mi corazón entre dos amores repartío –madre y esposa- si a uno lo veo llorando, es que el otro lo ha ofendió”, a nosotros nos ocurre algo parecido, no es que lloremos, pero sí cada cual tiene sus preferencias y querencias, unos hacia el Circulo y otros hacia el Desguace.
Los que hayan leído mi relato anterior: “El Desguace a secas” habrán intuido de qué lado me decanto yo, pero puedo asegurar que respeto cualquier clase de idea respecto a este tema y por supuesto espero que mi actual relato no sirva para crear controversias de ninguna clase. Mi intención consiste sólo y únicamente en hablar del proceso de la formación del Circulo Marítimo, lo mismo que hice al escribir “El Desguace a secas”.

Como ya narré en su momento, la llegada de Ignacio Ortega al Desguace, fue como una inyección de savia nueva y un punto de inflexión en el devenir del grupo, ya que el fundador del mismo, Antonio Hernández, que hasta ese momento no había querido oír  hablar de cambio alguno en el funcionamiento, empezó a ceder y aunque el acercamiento que Ignacio Ortega pretendió con la Peña Malaguista, no fructificó, al menos sirvió para saber que nuestro presidente no era tan rígido como siempre dio a entender. Las circunstancias que algunos exponían, argumentando que cada vez seriamos menos los marinos que podríamos integrar el Desguace si no se tomaban medidas adecuadas, lo convencieron para que aceptase dar un giro en su forma de pensar y el 22 de Febrero de 1999 en una reunión histórica , según consta en el Cuaderno de Bitácora, se constituyó Junta de Oficiales bajo la presidencia de D. Antonio Hernández, en la cual se obtuvo su consentimiento y apoyo para orientar al colectivo en lo que posteriormente pasaría a denominase Circulo Marítimo.
Antes de seguir adelante, deseo expresar que de esta reunión tengo una espinita clavada, ya que ocupando un puesto bastante preferente en el escalafón aunque mi presencia no era obligatoria, por lo menos se me podría haber tenido al tanto de lo que se cocía, y no enterarme a toro pasado como así ocurrió, aunque también es verdad que en nada hubiese afectado mi asistencia a la misma. Creo sinceramente que este cambio tendría que haber sido consensuado en una reunión extraordinaria de todos los miembros que por aquel entonces formaban el Desguace. Pero como las cosas son como son, como suelen decir los gallegos, “mais vale no meneallo”

De cualquier forma ésto no sucedió de la noche a la mañana, este cambio tuvo un largo recorrido. Antonio Hernández dejó la presidencia, que en su día fue asumida por Ignacio Ortega, pero el amigo Ignacio tuvo mala suerte y nos dijo adiós para siempre cuando empezaba a disfrutar de la vida como quien dice, después de una larga y dura vida de trabajo un repentino infarto no le permitió disfrutar de su jubilación como toda persona se merece.

El relevo en el mando de la nave le correspondió a Vicente Gómez Navas, quien empezó a trabajar desde el primer momento con el ahínco que le caracteriza para poder llevar a cabo lo acordado en la reunión del 22 de Febrero de 1999, pero como hago saber anteriormente el camino para poder lograrlo fue de largo recorrido y no fue hasta el 27 de Marzo de 2008 en que se constituyó de forma oficial el Circulo Marítimo, ya dotado de sus correspondientes estatutos, al cual contribuyó de forma inestimable nuestro inolvidable amigo Julio Monedero, uno más de los que nos dijeron adiós para siempre. Y de esta forma nos plantamos en lo que hoy conocemos por Circulo Marítimo-Junta de Desguace.
Asamblea de Celebración del  25 aniversario de la fundación de la Junta de Desguace, coincidente con la creación  del Círculo Marítimo como Asociación.

 Yo formé parte de la primera junta ocupando puesto de Vicepresidente, una verdadera ganga, ya que como todo el mundo sabe el “Vice” solo sirve para suplir al “Presi” en casos muy puntuales y el “Presi” todos los que lo conocemos tenía cuerda para rato; total que como nunca tuve que decir ni sí ni no, a causa de esta ecuanimidad forzosa, llegue a ser apodado como Arturo el “ecuánime”. Solamente una vez intervine, fue cuando fuimos a presentar las credenciales del Círculo al Excmo. Sr. Alcalde y, si mal no recuerdo, creo que allí metí la pata como suelo hacerlo muchas veces, pero que al fin y al cabo yo tenía razón, ya que las credenciales donde se le exponían al Alcalde nuestros deseos de participar activamente en caso necesario en eventos de la ciudad de acuerdo con nuestros conocimientos profesionales, quedaron en el olvido como suele suceder y como creo que yo me expresé en aquel momento.
Primera Junta directiva del Circulo Marítimo: Vicente Gómez Navas (presidente), Arturo de Bonis (vicepresidente) y Sergio Reyes (Secretario General)

El empeño principal que bullía en la cabeza de nuestro Presidente y amigo Vicente Gómez Navas, era conseguir la publicación del Libro MIL AÑOS DE MAR.  Él, con muchísima clarividencia, veía que los que más podían aportar a dicho libro eran los que figuraban primero en la lista de tripulantes, por ser los que más larga vida en la mar habían permanecido y que esta lista -por razón inexorable de caducidad- iba cambiando y menguando a pasos acelerados. Otros temas que tenía en su agenda era lograr un hogar digno para la asociación, que posteriormente se entremezcló con el asunto  de la Capilla del puerto, pensando que se podían matar dos pájaros de un mismo tiro, pero como todos saben el tiro salió por la culata a pesar de los protocolos firmados con el anterior Sr. Presidente de la Autoridad Portuaria.
Entre los logros finalmente conseguidos bajo su mandato podemos felizmente contar con la salida a la luz del deseado libro MIL AÑOS DE MAR, durante las jornadas celebradas en honor de Malaspina en el año 2011, que a parte de las múltiples entidades malagueñas que colaboraron en que aquello fuera posible, yo deseo destacar la labor de cooperación con el presidente, de nuestro compañero Carlos Navarrete  Trigueros, colaborador incansable como siempre.
 Díptico de las Jornadas Malaspina 2011

Antes de abordar el último tramo de mi relato, quisiera dejar bien claro que admito y estoy completamente de acuerdo, que en cualquier asociación, nadie tiene porque estar de acuerdo con las directrices que emanan de la dirección, que se pueden tener otras inquietudes distintas  y que podría resumirse diciendo  que cada uno somos hijo de diferente madre, y que la dirección tiene que estar dispuesta a aceptar las criticas siempre que sean lógicas y procurar (siempre que sea posible) escuchar y complacer los temas que se le demandan.

Y como todo tiene un final, Vicente Gómez Navas agotó sobradamente su mandato, me imagino que bastante cansado después de tanto luchar por conseguir cosas que al final resultaron inalcanzables, y se nombró como nuevo Presidente a D. Enrique Bianchi, sin problemas, ya que fue la única candidatura presentada. Pero cuando digo sin problemas estoy mintiendo ya que tanto Vicente Gómez como Enrique Bianchi no pueden “dormir tranquilos” a pesar de mis consejos de que tomen “lexatín”, ya que en su  día fui nombrado consejero de la presidencia, según certificado que obra en mi poder. Desde hace bastante tiempo han tenido y aún lo siguen teniendo el gran problema del Rumbo de Colisión.

¡Cuidado Enrique!, porque como no metas la caña 5º a estribor te vas a dar el tortazo padre. Tú que creías que esto era cuestión de coser y cantar y que era suficiente con invitar a jamón de pata negra, ya ves que estabas equivocado.

Yo personalmente de rumbo de colisión sé la repera, no porque haya tenido muchos problemas en este sentido durante mi vida profesional, pero en dos ocasiones me he tenido que enfrentar al problema. El primero fue cuando me examiné de Capitán en el año 1965. Algunos recordarán que en aquella época el inglés se estudiaba en un libro llamado Inglés Náutico y que uno de los capítulos trataba del rumbo de colisión que fue lo que me preguntó a mí el examinador y yo, con mi acento andaluz, le largué todo el rollo que me lo sabía de memoria, no sé si el profesor se enteraría de algo, supongo que sí porque aprobé sin problemas. La segunda ocasión fue cuando tuve que hacer un curso de Radarista, lo hice en Alicante porque allí estaba de profesor mi amigo Antonio Terrón aunque él no impartía esa asignatura (lo digo para los mal pensados). El problema de Cinemática que tuve que resolver también se trataba de un rumbo de colisión. Después ya me olvidé completamente del “rumbito” hasta este momento en que con mucha frecuencia aparece en los “corres” del Circulo y puedo asegurar que dada la fecha de caducidad que tiene mi DNI 9999999, me da exactamente igual pegarme el tortazo contra una roca, contra un barco e incluso contra un tranvía, por favor, yo lo único que deseo es tranquilidad y buenos alimentos, yo creo que más claro agua, que de una vez por todas comencemos a hablar de rumbo de dispersión.

Capitán Arturo de Bonis                

martes, 28 de julio de 2015

1959 MI PRIMER EMBARQUE

En Febrero de 1959, recién cumplidos los veinte años, obtuve mi flamante Certificado de ALUMNO DE NÁUTICA. Todos sabemos la alegría y la sensación de libertad, que al menos en aquellos años se experimentaba. Éramos conscientes de que nuestra carrera se diferenciaba mucho de casi todas las otras, en las que al terminar apenas pasaba nada. A nosotros se nos abría el mundo, y para mi desde luego fue así.
Había llegado a Cádiz cuatro años antes procedente de Madrid, en donde había vivido desde los dos años. Y tengo que confesar para que se comprenda todo, aunque con cierto rubor, que a pesar de haber nacido en Algeciras, y a pesar de ir a Cádiz a estudiar para Capitán de la Marina Mercante…..fue a los dieciséis años de edad la primera vez que vi el mar, fue desde la Alameda de Apodaca, cerca de la residencia de estudiantes donde vivía. Naturalmente no dije a nadie ni pio. Miré al mar como aquel que era lo único que había visto en su vida, casi con desprecio.
Al matricularme de primer curso, el impreso de matrícula  tenía estampado de manera muy visible un sello que decía algo muy parecido a esto: “ Se advierte a los alumnos y a sus padres o tutores de la extrema dificultad  de encontrar buques para efectuar las practicas etc...” , naturalmente no se hacía ni caso. Si querías hacer la carrera no estaban las cosas para remilgos.
El tiempo empleado en la carrera fue ameno, aunque con estrecheces. Estudiábamos el grupillo de amigos con bastante entusiasmo (mucho más que ahora), comentábamos los temas y los exámenes (ahora más bien poco), sobre todo las asignaturas náuticas, incluso nos preguntábamos  retándonos a contestar, lo que nos inducia al estudio. Hoy seriamos considerados unos bichos raros  aunque es cierto que no teníamos ni móviles ni ordenadores, ni un duro. Visitábamos algunos barcos (Virginia de Churuca, Satrústegui, Begoña, Monserrat etc.) que nos parecían míticos e inalcanzables.

Pero lo cierto es que yo al menos (y creo que ninguno), había navegado ni navegué ni un centímetro antes de empezar las prácticas. No tenía ni idea de si me marearía o no. Y lo cierto es que no me preocupaba, o por lo menos no recuerdo que me inquietara lo más mínimo, igualito que ahora.
Afortunadamente en el 59 y años posteriores no costaba excesivo trabajo encontrar buques.
Tenía un amigo que trabajaba en las oficinas de la Empresa Nacional Elcano en Madrid que me había prometido buscarme embarque y se portó fenomenal, pues a primeros de abril recibí un telegrama de la Empresa comunicándome que debía presentarme en Barcelona para embarcar de Alumno de Náutica en el “Estrella Polar”.
Desde la obtención del Certificado hasta ese momento mi estado de nervios había ido en aumento, pero en aquel momento me entró un mariposeo en el estómago que no volví a sentir hasta que mi novia, que actualmente es mi mujer me dio el sí, aunque ni ustedes ni ella se lo crean.
Preparé mi exiguo equipaje y me dispuse al viaje en tren a Barcelona vía Madrid. El recorrido a Madrid lo había hecho los veranos para ver a mi familia, y realmente era lo único que había viajado en mi vida, que para la época no era raro, e incluso no era poco. Así que pensar lo que me esperaba me hacía sentirme importante mientras miraba las caras cansadas de mis compañeros de viaje al llegar a Madrid. Casi hasta tenía cierta piedad de ellos. Ahora pienso que, o eran naturales mis sentimientos, o mis veinte años de edad de entonces no daban para más.
La cuestión es que, después de toda la noche en el tren, nada más llegar, a las diez de la mañana del seis de abril me dirigí a la C/ Miguel Ángel, nº 9 que era la sede social de la ENE (Empresa Nacional Elcano). Mi amigo me llevó a la sección de Personal de Flota, en donde un señor mayor, elegantemente vestido que parecía ser el Jefe, me dio la dirección de los consignatarios en Barcelona y me dijo que en verano me mandarían a petroleros – “para ganar más y para hacer los días de mar antes” – me aclaró –  yo asentí y le di las gracias. Me deseó suerte y al despedirme me dijo sonriendo –“ ah!! Y ahora vais a Benidorm a rodar una película”. No supe que decir y le sonreí con un gesto de despedida desde la puerta.
Por la noche tomé el tren a Barcelona llegando por la mañana del día 7. Era mi primera ciudad que visitaba después de Madrid y Cádiz. Pero como en Madrid había vivido en el centro y asistido al colegio e institutos en el centro, es decir, me lo había pateado bien…….Barcelona no me impresionó lo más mínimo. Fui al consignatario y me dijo que el barco llegaba el día 11, me envió a un Hostal a pensión completa (que por cierto estaba muy bien), y lo más sorprendente y agradable para mí: – “Preséntate en esta dirección al sastre para que te vaya haciendo un uniforme de verano, y otro de invierno. En el barco te darán los equipos de faena”, me dijo con toda naturalidad, sin ni siquiera mirarme a los ojos.
También me explicó, Barcelona era la base, que atracaban siempre “casi en plena ciudad”, cerca de Las Ramblas y de la Santa María.
Llegado el día 11 de abril me dirigí al sitio indicado y allí estaba mi primer embarque con sus 30 metros de eslora y sus 8 metros de manga.
Me armé de valor y me aproximé a la escala con paso decidido. Recuerdo que cuando estuve cerca, y al ver a un pequeño grupo en cubierta, empecé a hacer aspavientos con la mano libre de la pequeña maleta que portaba con el fin de no tener que dar explicaciones antes de subir a bordo. En efecto, una voz me preguntó – ¿Eres el nuevo? – Como respuesta me presenté en cubierta en un santiamén.
Enseguida estuve rodeado por seis alumnos y se sucedieron las preguntas y respuestas de rigor. Me llevaron a una camareta situada en proa, cerca del trinquete y que era nuestro camarote-comedor. Se entraba por una única puerta situada a babor. A ambas bandas cuatro literas y la mesa en el centro con bancos fijos, servían para alojar a ocho alumnos de náutica. En aquel momento estábamos siete, me dijeron que el que faltaba era de Barcelona y se había ido a su casa nada más atracar.
Me pareció extraordinario lo fácil que había sido el recibimiento y la conexión con mis compañeros, pues la noche anterior apenas había pegado ojo pensando en el panorama. Me empecé a sentir relajado y contento mientras me explicaban y ponían al día.
Me llamó la atención todos los acentos del mapa español que escuchaba, pues cada uno era de una región, cosa que después, pasados los meses y los años, me parecería lo más natural.
Además de los ocho alumnos, en mi estancia a bordo hubo seis tripulantes  más, catorce en total: – Capitán, Piloto y Mecánico que tenían camarote a popa, y debajo de nuestra camareta y algo más a popa un una especie de recinto para un marinero, el contramaestre y un cocinero. Cada cual de un sitio, el contramaestre por cierto era de Canarias, el Capitán de Cádiz, y el Piloto de Cartagena, una excelente persona.
De los alumnos me acuerdo de todos, aunque no del nombre si su procedencia, y los cito por si alguno lo leyera y se reconociera: Pazos, Marimón, Cousillas, Norman, Cabra (Córdoba), Jose Luis, y Totana (Murcia).
Ese mismo día, 11 de abril fui con Jose Luis a la Comandancia de Marina  para enrolarme por primera vez en un buque, y también este acto fue para
 bastante singular, porque el funcionario que llevaba el registro era, y no existe nadie que lo pueda rebatir, la persona más amable y servicial con los alumnos que haya podido existir en ese puesto. Todos los que pasaron por la Comandancia en un buen puñado de años de la época lo pueden atestiguar. Me pesa no recordar su nombre, aunque, y es lo fundamental, si su persona.
Al día siguiente nueva causa singular para el recuerdo. Resulta que el cartero, como el barco tenía allí su sede, en cuanto se enteraba que llegaba y cuando había cartas (que casi siempre las había), las llevaba inmediatamente, y desde el muelle gritaba:
“¡¡¡Estrella Polar!!!  ¡¡¡Futuros Almirantes de la Marina Mercante!!! Carta de la novia!!!”
El 15 de abril zarpamos rumbo Benidorm para rodar la película “Molokay”, que como sabemos es la isla donde llevaban a los leprosos con el Padre Damián como protagonista, cosa también sin duda singular, y no me mareé lo más mínimo y nunca en mi vida de marino me sucedió.
 
 

Estos son dos fotogramas de la película en donde se me ve a mí, vestido de soldado a la derecha de la imagen, al fondo los “leprosos” que son el resto de alumnos que van a ser abandonados cerca de la isla, que no es otra que el famoso islote frente a Benidorm.
Me resta añadir que pasamos muy buenos ratos con el rodaje (estuvimos 15 días), y que salimos varias veces a navegar para hacer escenas interesantes de la película. Y que después hicimos varios viajes, a Cádiz, Motril, Génova, y principalmente viajes entre Baleares y Barcelona. Todo excelente. El 24 de Julio, el barco se vendió y nos transbordaron a todos a petroleros y terminé las prácticas de 400 días de mar en Enero de 1961.
Pero como el objeto de este relato es procurar trasmitir, principalmente a gente de mar, las inquietudes de un muchacho de 20 años de la época que se trata, ante el cambio de vida que le supone su primer embarque, no me extiendo más.
Santa Cruz de Tenerife,   28 de Julio de 2015. Capitán Luis Ojeda.
 

 

 

 

 

viernes, 24 de julio de 2015

NUEVAS HABILITACIONES PARA CY, PY y PER.

El pasado día 6 de julio leí un Proyecto de Real Decreto que considero canallesco para los profesionales de la mar, y quizás es aún más preocupante ya que la propuesta proviene de la DGMM.

Si existía un problema en la náutica de recreo éste se trató de resolver, con mayor o menor fortuna,  con la creación del Certificado de especialidad PPER. Sin embargo, de salir aprobado este Proyecto en su tramitación legislativa permitirá que aquellos que poseen títulos de recreo, (PER, PY y CY), realicen actividades mercantiles profesionales en la mar sin haber realizado estudios para ello: Transporte de personas y mercancías con embarcaciones de recreo, excursiones turísticas, prestar servicios de tripulación en embarcaciones náuticas, pruebas de mar de embarcaciones de recreo, etc.


En mi modesta opinión, el Proyecto de RD que pretende establecer nuevas habilitaciones para las titulaciones de recreo, es una maniobra de intrusismo por varias razones:

1. Se han rebajado los niveles de conocimiento requeridos para la obtención de los títulos de recreo. (RD 865/2014, de 10 de octubre), pero sin embargo este Proyecto afirma que es una mejora de la capacitación cuando conlleva una reducción sustancial de los contenidos de las enseñanzas precisas para acceder a dichas titulaciones.

2. Paradójicamente, se han ampliado las materias de estudio para superar la prueba de conocimiento de PPER y se han aumentado los Certificados de especialidad necesarios para solicitar dicho PPER que, lejos de ser un título en sí mismo, es otro Certificado de especialidad. (Resolución de 26 de febrero de 2015, de la DGMM).

3. Las titulaciones profesionales, empezando por las náutico-pesqueras, son mucho más exigentes y rigurosas ya que tienen una finalidad lucrativa y, como consecuencia, llevan aparejadas todo tipo de responsabilidades.

4.- Se afirma en el Proyecto que existe un campo de prestación de servicios que, por su poca repercusión económica, no es cubierto por profesionales de la marina mercante, cuando lo que realmente sucede es que el sector náutico de recreo emplea mano de obra ilegal creando una bolsa de economía sumergida de proporciones muy significativas: Turismo de chárter náutico en época estival, traslado de embarcaciones de recreo entre diferentes puertos deportivos, etc.

5. El sentimiento amplio y largamente expuesto de los titulados de recreo, al que hace referencia este Proyecto, de extender su actividad al ejercicio de actuaciones de prestación de servicio no es más que decir, de forma eufemística, que desean entrar al mundo que le pertenece en exclusiva a la náutica profesional pero sin realizar los estudios y prácticas hoy exigidos a los profesionales.

6. Dar satisfacción a ese deseo NO promueve ni estimula la náutica de recreo, como afirma este Proyecto, sino que se convertirá en una nueva maniobra zigzagueante para dar acceso a los aficionados en el mundo profesional legalizando este intrusismo, ya que invadirán competencias de los PPER, de los profesionales que salen de las Escuelas Náutico Pesqueras y también, aunque en mucha menor proporción, de los profesionales de las Facultades de Náutica.

7. Por último debo añadir que, para satisfacer ese deseo, el Proyecto únicamente contempla exigir un único requisito pensado para la habilitación profesional: el curso básico de formación de marinero … .

Agradecería conocer vuestra opinión al respecto.
Iñigo de Samaniego Conrado.

jueves, 23 de julio de 2015

Justificación y Presentación



Empezaré por justificar mi “intrusión” en el blog y después me presentaré a mis  colegas, pues en primerísimo lugar soy Capitán de la Marina Mercante.

Todo comenzó el 16 de Enero de este año…..estaba yo “navegando” por internet (no sé porque le llaman a eso navegar, nunca me ha gustado), buscando que había sido de algunos barcos en los que había navegado, cuando al llegar al “Sierra Estrella” me encuentro con la sorpresa de que se me redirige a este blog, y concretamente a un artículo llamado “UN…MALISIMO…RECUERDO” fechado el 21 de abril de 2013 y cuyo autor resulta ser el Capitán Arturo de Bonis.

Como todos pueden tener acceso a ese artículo (recomiendo su lectura) solo diré que se trata del incendio de ese buque, acaecido el 31 de diciembre de 1967, en el que Arturo iba de Capitán y yo de Primer Oficial. La sorpresa fue además de magnifica, agradable y emocionante, sobre todo si tenemos en cuenta que hacía más de 47 años que no habíamos sabido uno del otro y que al final del artículo me menciona. No puedo dejar de trascribir sus palabras para que se comprenda mi sorpresa y agrado.

“Han transcurrido muchos años. El 1er Oficial D. Luis Ojeda desembarcó y nunca más según tengo entendido volvió a navegar. Me informaron que había obtenido plaza de Profesor de Meteorología en la Escuela de Náutica de Tenerife.  Si es qué, por casualidad pudiese llegar a leer este relato, deseo expresarle todo mi agradecimiento por su comportamiento en aquella ocasión y transmitirle que nunca me olvidé de él, y si ello fuese posible que reciba un fortísimo abrazo.”

Realmente seguí navegando hasta mediados de 1971.

Desde finales de Enero estoy en contacto por correo con Arturo, y  además he seguido con mucho interés todos sus artículos, no en vano además de haber sido mi Capitán ha navegado cerca de 40 años frente a mis apenas 13.

Sus comentarios al Capitán Carlos Navarrete han ocasionado que éste me haya invitado al blog, cosa que me honra y por ello inicio este primer artículo.

Sé que dais por válida esta justificación. Así que paso a presentarme con objeto de calibrar sobre qué aspectos náuticos, tanto de navegación como de docencia (evolución de las Enseñanzas Náuticas 1955-2009) podría tratar en posibles artículos.

Me llamo Luis Ojeda Cabeza y nací en Algeciras en 1939. Estudié Náutica en la Escuela de Cádiz, en la que obtuve los títulos de Alumno, Piloto de Vapor y Capitán.

En Febrero de 1959 comencé mis días de mar como alumno en la célebre Goleta de Velacho “Estrella Polar” (300 pts.) buque escuela de la Empresa Nacional Elcano, fui con otros 9 alumnos la última promoción, puesto que en Junio de ese  mismo año fue vendida. Seguí y terminé las prácticas (aquellas de 400 días de mar) en los petroleros de Elcano (1500 pts.), con interminables viajes a Arabia Saudita, vía Canal de Suez.

Con el título de Piloto otra vez Elcano, Castillo Peñafiel 3ºOficial (2500 pts.), y Buque Escuela “Alonso de Ojeda” 3ºOficial (2500+5000 de gratificación) excelente en todos los aspectos, viajes a Canadá y Estados Unidos). Servicio Militar, seis meses. Y embarco en los Sierras en 1964.

En 1966 apruebo los 2 primeros grupos de Capitán y dejé aparcado el 3º , justamente el que contenía a la meteorología , y sigo de 1ºOficial en los Sierras………….hasta primeros de Enero de 1968 después del incendio del Sierra Estrella”.

Ya con el título de Capitán embarco de 2º Oficial en Trasmediterránea y Trasatlántica, de Capitán en Naviera Mallorquina y termino finalmente en Julio de 1971 en la Empresa Nacional Elcano. Total, como dije anteriormente apenas 13 años, pero bien aprovechados.

En Noviembre de 1971 empiezo mi carrera docente al ser nombrado Profesor Adjunto de Maniobras y Estiba en la Escuela Oficial de Náutica de Cádiz.
Tengo que decir de una vez que mi obsesión había sido siempre la Meteorología, por lo que, sabiendo que la Catedra de Meteorología de Santa Cruz de Tenerife estaba vacante, me puse a estudiar los programas y libros correspondientes, durante los dos años siguientes…………y en Abril de 1974 conseguía la Cátedra de  Meteorología, cargo que ocupé durante 35 años.

Aunque la evolución de nuestras enseñanzas no es hoy el tema, debo decir para terminar por hoy que al integrarnos a la Universidad en 1990, yo pasé  directamente al Departamento de Física Aplicada de la Universidad de La Laguna (y no al Departamento de Navegación), y que esto me “obligó” a estudiar Física y Matemáticas, pues es condición indispensable para ocupar mi plaza en la Universidad ser Doctor, en este caso Doctor en Ciencias Físicas. Y si no lo hubiera hecho nuestro pabellón habría quedado bajo (ya lo explicaré otro día), pero tranquilos….quedamos a la altura necesaria.

En Septiembre de 2009, a los 70 años, paso a Profesor jubilado pero conservo mi página de la Universidad, http://lojeda.webs.ull.es/  , ya transformada, puesto que en sus tiempos me sirvió para poner ejercicios, avisos y las notas de los alumnos etc.
Espero que hasta pronto. Un saludo a todos.


En Santa Cruz de Tenerife, 22 de Julio de 2015   Capitán Luis Ojeda

martes, 14 de julio de 2015

"EL DESGUACE" A SECAS

Después de vivir 15 años en Bélgica, en Julio de 1982 fijé mi domicilio en Málaga y desde entonces venía a pasar mis vacaciones  a la Ciudad del Paraíso como la denomina nuestro amigo Gómez Navas.  Un día que me encontraba paseando por el parque malagueño (no estaba contando las baldosas como solía hacer en mis tiempos  en que estaba esperando embarcar de alumno junto a mi amigo Rafael Moreno) sino que estaba disfrutando de unas plácidas vacaciones, cuando de sopetón me encuentro con mi viejo amigo Blas al que hacia infinidad de tiempo que no veía, ya que por vivir en Bélgica rara  vez solía venir por Málaga de vacaciones. Fue mucha la alegría de verlo después de tantos años; él ya había cumplido con creces su vida profesional embarcado en la Campsa y desde entonces se dedicaba a lo que muchos malagueños en las mismas condiciones: Pasear por el parque.

Fue entonces cuando me puso al corriente que solían reunirse en la cafetería SOLYMAR los Jueves unos cuantos compañeros de profesión, entre los que se encontraban, Antonio Hernández (el promotor), Miguel Casas, Ángel Cilveti, Joaquín Jurado, Pedro Bosch  y algunos más cuyos nombres no recuerdo, que formaban la vieja guardia de los marinos mercantes que residían en Málaga una vez jubilados y que por lo tanto ya se encontraban cobrando del Erario Público.

Durante mi estancia en Málaga asistí a varias reuniones, dándome a conocer y conociendo al mismo tiempo al por entonces pequeño grupo que lo integraban, que salvo Casas y Archivel  para mí resultaban caras completamente desconocidas. Las reuniones eran muy amenas, solían durar dos horas, se hablaba de todo un poco incluyendo, naturalmente, temas profesionales; al final, Antonio Hernández pedía la cuenta de lo consumido y tras hacer la prueba del nueve ajustaba lo que cada cual tenía que pagar, se pagaba  y cada mochuelo a su olivo hasta el jueves siguiente, así de fácil.

Yo me incorporé nuevamente a mi trabajo y hasta 1988 en que engrosé la lista de jubilados, cada una de mis vacaciones solía hacer visitas esporádicas, para saludar al grupo y ver cómo iba aumentando el número de miembros. En el intervalo transcurrido entre 1983 y 1988, se habían producido algunas variaciones, especialmente dos: la primera que las reuniones ya no se celebraban en la cafetería Solymar y la segunda que el grupo había sido bautizado con el nombre de “Desguace”. El nuevo lugar de reunión era en el bar de  la casa de botes del Club Mediterráneo. Todo ello según tengo entendido a propuesta de Rafael de la Cámara, marino de profesión y por aquel entonces empleado de la Junta de obras del Puerto. La propuesta fue aceptada porque el lugar era más idóneo y el nombre de “Desguace” además de ser ingenioso resultaba más acorde con nuestra situación profesional, de cualquier forma aquello seguía siendo un grupo de amigos que se reunían los jueves para pasar un rato agradable y sin otras miras, ya que el promotor convertido ahora en Presidente, Antonio Hernández, era completamente reacio a cualquier cambio que pudiese alterar la forma de ser del grupo, ni estatutos, ni gaitas, ni nada parecido tenía cabida en su cabeza.

En 1988 también se incorporó al grupo, de forma definitiva, José A. Tentor (él también en sus periodos de vacaciones solía asistir de forma esporádica a las reuniones, aunque nunca tuvimos la ocasión de coincidir). Tentor y yo éramos amigos desde nuestra infancia, ya que vivíamos muy cerca uno del otro y fuimos amigos de correrías desde nuestra niñez y nos unía una gran amistad. Nos jubilamos el mismo año y día. Su definitivo ingreso en el grupo supuso un cambio en el plan recreativo del Desguace, más en plan familiar, ya que disponiendo de una gran finca agrícola en la pedanía de Campañillas perteneciente a su familia, con bastante frecuencia organizábamos reuniones incluidas las esposas, donde solíamos pasar un agradable día de recreo y  donde solían hacer paellas, migas, gazpachos….y se regaba todo con bastante líquido negro. Lo pasábamos estupendamente e incluso en ocasiones se amenizaba la fiesta con la actuación del compañero Luis Romero tocando la guitarra.

Esperando la paella

Sin tener muy en cuenta el orden cronológico, sigo con mi relato comentando que se fueron sumando nuevos “desguazados” como Julio Pineda que se jubiló después de una dilatada vida profesional en la Compañía de Butano, Félix Ballesteros  que ya llevaba en tierra algún tiempo después de haber experimentado la navegación por el Caribe y donde según él, aprendió a manejar el sextante con una maestría difícil de igualar. Pero Antonio Hernández seguía haciendo la prueba del nueve todos los jueves a la hora de pagar y sin tener en cuenta los cantos de sirena de algunos miembros que deseaban que aquel grupo de amigos tomase una forma más oficial.
Miguel Casas, Julio Pineda, Arturo de Bonis y José A. Tentor

Con la incorporación de Ignacio Ortega, Vicente Gómez Navas, Julio Monedero, y otros, parece ser que Antonio Hernández comenzó a ceder en su negativa de hacer cambios. Ignacio Ortega que procedía de la administración de Transmediterránea, donde creo que ejerció de inspector en el puerto de Algeciras y era amante de la burocracia y de la vida social, en principio intentó que hubiese un acercamiento con la Peña Malaguista, cosa que no llegó a cuajar porque la mayoría no deseaba para nada este acercamiento, todo continuaba desarrollándose de igual forma con nuestras reuniones en la casa de botes y de vez en cuando con excursiones a la finca de Campanillas.

Se produjo un ingreso en el grupo que a lo largo hizo que se produjesen ciertos cambios en los hábitos del Desguace, se trataba de Sergio Reyes, Capitán de Pesca, prácticamente su vida profesional dedicada a la pesca del bacalao y como añadido Cocinero Mayor del Reino. Un pequeño grupo de los que asistían a la Casa de Botes, posteriormente se quedaban a comer en la camareta del yate “Capitán Navarrete”, propiedad de Emilio Navarrete que ejercía de cocinero. Pero ese grupo fue aumentando de tal forma que ya no cabían en la camareta y se optó por poner mesas fuera junto al varadero propiedad del mismo Emilio y cuya zona era conocida con el nombre de Chinatown.  Cuando Sergio Reyes propuso hacer una paella los segundos jueves de cada mes, aquello fue como si tocaran a arrebato, dicho de otra manera, fue el desmadre, las paellas estaban tan buenas que la publicidad corrió de boca en boca y hasta la prensa gráfica hizo acto de presencia, el único que faltó a la mesa fue el Alcalde, cosa rara en él porque suele estar en todos los eventos importantes de la ciudad. Pero todo tiene su límite y el abuso lo hace a veces insostenible.

Fue por aquella época cuando apareció Juan Zurita, delegado en Málaga del Apostolado del Mar, quien nos ofreció el local del Apostolado para que efectuásemos allí nuestras reuniones semanales. Allí nos trasladamos y allí continuó el jolgorio de las paellas, con aumento de comensales, se alternaban con migas, con pulpo a la gallega porque la verdad es que aparecieron cocineros de todos los rincones, unos con más fortuna que otros a la hora de demostrar sus cualidades, aquello fue como un anticipo del concurso de Master Chef, pero por encima de cualquier plato predominaron las paellas inolvidables de nuestro amigo Sergio.

También el Apostolado se nos quedó pequeño, está visto que cuando la comida es gratis, acuden moscas de cualquier sitio, los días de paella aparecían gente que ni siquiera conocíamos, me hacía recordar el chiste de Gila, que decía que en su casa eran trece y un señor vestido de gris que se paseaba por el pasillo y nadie sabía quién era.

Después de algunos años, unas desavenencias con Juan Zurita que nos invitó a abandonar el Apostolado, nos hizo cambiar nuevamente de ubicación, encontrándonos  otra vez en la Casa de Botes durante algunos meses, pero ya sin el jaleo de las paellas gratis y después nos trasladamos definitivamente al Club Náutico a un local conocido con el nombre de “la Pajarera”, donde en la actualidad permanecemos muy tranquilamente y sin aglomeraciones. Pero cualquiera que lea mi escrito pensará que aquí solamente hemos pensado en comer, ya hay quien lo piensa, cuando en realidad han ocurrido muchos acontecimientos como a lo largo de tantos años suelen ocurrir en todas las sociedades y grupos como el nuestro.

En este momento ya no somos el Desguace, ahora somos Circulo Marítimo-Junta de Desguace, pero como el enunciado de mi relato dice, yo solamente me limito a narrar los acontecimientos ocurridos hasta que se cambió en Circulo Marítimo en Marzo del 2008 y, como es fácil de comprender, en 25 años de Desguace no solo de paellas vivió el hombre. La partida más importante corresponde al movimiento demográfico, con las entradas y salidas del personal, para tener una idea clara de este movimiento comentaré que yo que tenía el número 13 en la lista, en este momento tengo el número 2 si no me equivoco y en “capilla”, todos los demás estarán en el Reino que se hayan merecido. Precisamente el último en emprender el vuelo ha sido Antonio Hernández que dejó su puesto de Presidente a Ignacio Ortega, ocupando él el puesto de Comodoro hasta que le llegó su hora, y desde aquí le doy las gracias por haber tenido la ocurrencia de formar este grupo que llámesele como se le llame, ha servido para mantenernos en pie.  Ignacio Ortega, desgraciadamente nos dejó demasiado pronto, pero indiscutiblemente su forma de ser y de pensar supuso un primer paso para que el Desguace fuera adquiriendo otro talante y un camino más abierto para que su sucesor al mando del grupo, Vicente Gómez Navas se dedicase de lleno a la transformación que intentaban dar, otro grupo de más interés social al Desguace, ya que era firme partidario de otorgarle unos estatutos, de permitir la entrada a personas sin necesidad de poseer titulación náutica, dada la circunstancia de que cada día hay menos vocaciones para cursar la carrera de Náutica. Otra de sus grandes aspiraciones era el editar un libro que recopilara la vida profesional de los componentes del grupo. A todos estos temas se dedicó en cuerpo y alma y hasta culminar en el cambio no cejó en su empeño y otros muchos logros posteriores que ya no corresponden a este relato.

Al mismo tiempo que yo he avanzado en el escalafón, otros compañeros que estaban por detrás nos han dicho adiós para siempre, para mí la perdida más significativa ha sido la de José A. Tentor por la amistad que me unía a él desde la niñez, la de Julio Pineda y la de Julio Monedero por su calidad humana que demostró el tiempo que estuvo entre nosotros. Por el contrario, una incorporación muy apreciada por mí fue la de Carlos Navarrete ya que ambos hemos dedicado casi por completo nuestra vida profesional a la misma Compañía “Marítima del Norte” y, ya mencioné en su momento al Rey del Bacalao, nuestro amigo y compañero Sergio Reyes.

Todo esto forma parte de mi vida como jubilado desde 1988 en que dejé la mar salada y que han servido para mantenerme a flote, compartiendo mi vida a parte de la familiar, con personas que hemos vivido en la mar con los mismos problemas y las mismas ilusiones.



Capitán Arturo de Bonis

domingo, 7 de junio de 2015

EL SALARIO DEL MIEDO.

En mi último relato dije que la cuestión de los salarios miserables lo abordaría en otra ocasión y aquí estoy para intentar dar forma a un tema que a mí siempre me ha dado muchísimas vueltas, y me sigue dando a pesar de haber dejado la profesión hace 27 años y de estar ahora disfrutando en mi condición de emérito, de unas condiciones económicas más que aceptables en comparación con los que se siguen dejando el pellejo día a día (quien tiene la oportunidad) debido a la crisis económica, que aunque no tenga nada que ver con la que vivimos en los años 50, los efectos son casi más catastróficos, porque una cosa es ganar poco y otra bien distinta es no ganar nada.

Se me ha ocurrido titular el tema como el Salario del Miedo, recordando una vieja película francesa en la que se ganaban la vida transportando productos explosivos, y que cada viaje cabía la posibilidad de salir volando por los aires. La similitud no era exactamente volar por los aires pero sí en convertirse en pastos de los peces. Esto lo puedo afirmar porque yo me encontraba embarcado en un buque con más de sesenta años, donde una noche, con un poco de marejada en el puerto del Musel, el tolete del chinchorro que usábamos para saltar a tierra , con el roce hizo un boquete en el costado debido naturalmente al mal estado de la plancha, y en esas condiciones había muchísimos más buques en el puerto de Gijón.
Vapor ITA

Además de marino me hubiera gustado ser economista para poder desentrañar tantas incógnitas como siempre me han venido rondando en la cabeza, siempre pensando en lo mismo, en los salarios. Cómo era posible que personas que ejercían la misma profesión, que desempeñaban el mismo trabajo, que rendían lo mismo en su cometido, en algunos países se veían compensados con sueldos que triplicaban a los que navegábamos bajo bandera española.

Cuando yo embarqué en los años 50, la marina mercante española era una de las peor pagadas en el mundo marítimo. Posiblemente fuera debido a la ley de la oferta y la demanda, que éramos muchos los que aspirábamos a una plaza. Se daba el caso que el número de Compañías Navieras era mayor en el país vasco que en el resto de provincias españolas, pero de cada casa, de cada aldea del país vasco solía salir un marino, una monja y un cura (esto lo digo sin ánimo de ofender a nadie pero resulta un hecho constatado), lo mismo que ocurría en Galicia pero allí eran marineros. En cualquier caso, yo pienso que los Armadores tenían muchísima influencia en el Estado, para que estos mantuvieran los sueldos miserables y hasta que no comenzó la desbandada hacía los buques extranjeros se mantuvo la misma tónica.

Recuerdo perfectamente la composición de una nómina, a la cual la denominábamos con el nombre de SÁBANA por su amplitud: Nombre del tripulante, Cargo, días de embarque, Salario base, Quinquenios, Manutención computable, Manutención no computable, Horas extras ordinarias y festivas, Sobordo, Sobordillo, Subsidio familiar, Descuentos varios y Saldo final. En mi barco había un 2º Oficial que era el encargado de hacer la nómina, D. Arturo Raich Lluch, no hace falta decir que era catalán, que era un lince para los números y las bordaba a la primera, sumaba cada columna a la velocidad de un rayo, ni una sola equivocación en las sumas parciales ni en las totales, pero por desgracia , en un barco donde la tripulación alcanzaba el número de 36 tripulantes el total a pagar aproximadamente sumaban unas 60.000 Ptas (todo incluido). Yo que era Alumno tenía solamente una gratificación (no sueldo) de 150 ptas. El 3er Oficial tenía un sueldo 1.150, el de un Fogonero que manejaba 24 toneladas de carbón al día (las singladuras que se navegaba) tenía el asombroso sueldo de 800 ptas y así hasta llegar a la suma de 60.000 equivalente a 358 Euros de hoy en día, lo que cobra de ayuda un trabajador que ni siquiera tiene derecho a paro. Por muchas vueltas que da mi cabeza no llego a comprender como la economía puede llegar a evolucionar de una forma parecida.

Esta SÁBANA era bastante curiosa en algunos conceptos, por ejemplo: La manutención se dividía en dos, computable y no computable, aproximadamente la mitad una de la otra, pero que si estabas de vacaciones solo tenías derecho a una de las partes. Las horas extras que eran ordinarias y festivas, solamente figuraban las que quedaban una vez compensadas las que eran posibles, pues si estabas varios días amarrado de punta y no se preveían maniobras  te mandaban a pasear para compensar las horas que posiblemente hubieras hecho durante el viaje, todo dependiendo del trabajo que hubiese a bordo. Los Sobordos que era un tanto por ciento del flete a repartir entre los tripulantes que efectuaban el viaje, y dependía si el viaje era a puerto extranjero en cuyo caso era un 4%, o a puerto español que solamente se pagaba un 2%. Pero lo que a mi forma de ver resultaba lo más indigno de la nómina era el Subsidio familiar. Esto era una cantidad que se obtenía aplicando un porcentaje al total de la nómina  y que se repartía exclusivamente entre el personal casado y dependiendo del número de hijos que tuviese. Con lo cual  a veces, en algunos buques, se le daba más importancia al Libro de Familia que a la Libreta de Navegación a la hora de contratar a un nuevo tripulante. Cuantos menos hijos tuviese el personal a contratar, mejor resultaba el reparto del pastel, una forma muy inhumana de actuar a la cual daba lugar la reglamentación española.

La desunión de los marinos daba pie al caos que existía en aquella época. Qué podíamos esperar de los Sindicatos Verticales, que era el lugar al que oficialmente podíamos ir a solicitar justicia, cuando estos Sindicatos normalmente estaban presididos por los propios empresarios o por altos mandos de la Armada designados a dedo. Al mismo tiempo que existían personas nefastas con muchísimo poder como se demostró palpablemente en una ocasión si mal no recuerdo en el año 1954, en que el Estado concedió una paga extra a todos los españoles, la situación era bastante critica y el humor nuestro hizo que la denominásemos  "La Bufanda" porque servía para taparnos la boca. Pues bien, cada día iba saliendo en el B.O.E. los diferentes gremios que la iban cobrando. Apareció la Marina Mercante y algunas Compañías la abonaron. Hasta que el Sr. Zubizarreta, gerente de Aznar que se encontraba en Argentina acordando unos contratos, volvió precipitadamente a España y logró que el Estado derogase la paga a los Marinos Mercantes, una injusticia más que demuestra lo mal que lo teníamos los marinos.

Y para terminar mi relato, lo voy hacer narrando un hecho ocurrido en el Valle de los Caídos, en una concentración promovida por la U.O.M.M.  que intentaba levantar el vuelo colegiando a los Oficiales de la Marina Mercante . Todo ello promovido por D. Emilio Ruiz Catarineu, que según tengo entendido había regresado de navegar en buques extranjeros. Nos pasamos tres días y dos noches tratando del tema inútilmente. El acto fue clausurado oficialmente por el entonces Presidente del Sindicato, Sr Azacarraga (Almirante o Contralmirante), quien bien claro hizo saber que no teníamos nada que hacer fuera del Sindicato, ¡toma del frasco Carrasco!, y así nos fueron las cosas hasta que comenzó el éxodo de los marinos al extranjero y las Compañías españolas tuvieron que empezar a echar mano de titulados de rango inferior, incluso la Trasatlántica se vio obligada a recurrir a personal de menor categoría. Para poder desembarcar era necesario presentar un certificado médico que justificase el desembarque y correr con los gastos que podía incurrir el sustituto. Esto me ocurrió a mí estando embarcado en el “Rita García”, en el puerto de Rotterdam se me ofreció plaza de Oficial en un barco de bandera panameña y me vi obligado a rechazarla ante el cumulo de pegas que me pusieron tanto el Capitán como el Armador
.
También pienso que por mucha economía que hubiera podido estudiar, nunca hubiese llegado a comprender cómo en los puertos africanos los estibadores negros llegaban a trabajar toda una jornada manejando piezas de atunes de 80 y 100 kilos, por un puñado de arroz y poco más, mientras que en los puerto americanos y europeos ese mismo trabajo era pagado de acuerdo con las exigencias de los estibadores, y si no eran aceptadas allí te dejaban el barco con un par de lingadas en el plan de la bodega hasta el día siguiente.

No se me ocurren más detalles para explicar porque de economía no entiendo ni entenderé nada por mucho que me expliquen y creo que cada vez menos después de lo visto y no visto durante la crisis económica que aún nos atenaza,



Capitan A. de Bonis